El Absurdo de la Cruz | Pr. José Luis RIvera
¿Y si el mensaje de la cruz no es una debilidad sino la promesa más poderosa y cuidadosamente preparada de toda la historia humana? Eso es exactamente lo que exploramos mientras viajamos desde el Jardín del Edén a través del pacto que Dios hizo con Abraham hasta la cruz de Cristo. Comenzamos enfrentando el peso de la rebelión humana en Génesis 3, donde la desobediencia contra Dios llevó una sentencia de muerte, no metafóricamente sino literal y absolutamente. Entender que la gravedad cambia todo sobre cómo recibimos el evangelio. Cuando Dios eligió no aplicar inmediatamente esa frase, no fue indiferencia, fue gracia. Y esa gracia no fue improvisada. Fue pactada, sellada por Dios jurando por sí mismo en Génesis 15, cuando una antorcha de fuego y un horno humeante pasaron entre el sacrificio que Abraham había preparado. Dios no pidió a Abraham que caminara con Él. Caminó solo, atándose a Sí mismo por su propia palabra soberana. Ese momento es el fundamento bajo la cruz. Cuando entendemos que la salvación que Cristo logró no fue un acto espontáneo de amor, sino el cumplimiento de un juramento divino que Dios hizo consigo mismo, el evangelio se convierte en algo mucho más pesado e inquebrantable de lo que antes imaginábamos. Nuestra fe no es sentimiento. Está anclada en la palabra jurada de Dios.
Servicio de Celebración de la Iglesia del Centro en Arecibo, Puerto Rico realizado el domingo 13 de septiembre de 2026. El mensaje fue expuesto por el Pastor José Luis Rivera bajo el título "El Absurdo de la Cruz".
